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La niñez de Nimai Pandita

Cuando Nimai era un niño, a veces se disfrazaba con una manta y entraba en la huerta de plátanos de la casa de un vecino. Empujando con la cabeza, solía tumbar los árboles de plátanos. Los vecinos salían y pensaban: "¡Un toro debe haber entrado y destrozado nuestro jardín!" En estos pasatiempos, el Señor les enseñaba a sus devotos: "Estoy destrozando todos sus árboles de plátanos que serán utilizados para un propósito diferente al de Mi servicio. En el sentido más elevado, ustedes son mis asociados eternos y puedo hacer cualquier cosa con sus posesiones para satisfacer mis efímeros placeres". A veces, arrebataba frutas de las manos de Sridhara Pandita diciendo: "¡Oh, dame este plátano! No podré pagarte nada". Sridhara Pandita le decía: "¿Por qué haces esto? Eres un niño Brahmana; no puedo rehusarme. Más no debes hacer estas cosas. Soy un hombre pobre. Si Tú me arrebatas lo mejor, ¿cómo podré ganarme la vida?" De este modo, Nimai llevaba a cabo sus pasatiempos de robar frutas.

A medida que crecía, Nimai Pandita solía mostrar gran respeto por Advaitacarya; pero Advaita no lo podía soportar y decía: "Sé que no eres una persona ordinaria. Eres una personalidad sobrenatural y transcendental del nivel más elevado. Aun así en el sentido mundano eres más joven que yo y por lo tanto me tienes que respetar; pero no puedo tolerarlo. Para mí es demasiado". ¿Pero qué podía hacer Advaita? Nimai solía ofrecer sus respetos formales cada vez que se encontraba con Advaita Prabhu; así que Advaita ideó un plan para detenerlo y pensó para sí: "Veré cuán astuto eres".

Salió de Navadvipa , fue a Santipura y comenzó a predicar en contra de la escuela de la devoción. A Nimai le informaron que Advaitacarya, después de haber sido devoto por tanto tiempo, estaba predicando en contra de la escuela de la devoción. Él predicaba que jñana, el conocimiento, es superior a la devoción. "La devoción hace al Señor distante, Él argumentaba, y el conocimiento procura traerle muy cerca. Con el conocimiento, uno piensa: Él no puede ser descubierto con nuestros sentidos". Así pues, la devoción le mantiene alejado, diciendo: "Solamente es Su dulce voluntad la que puede darnos una conexión. Pero según el sendero del conocimiento, la suprema autoridad está dentro de usted, en su corazón. La escuela de la devoción es obviamente secundaria".