La liberación del lepreso El Señor Caitanya llegó a Râmakeli, en donde permaneció por unos días, de paso para Mathurâ. De allí en adelante, en vez de viajar a Mathurâ, Él fue hacía el sur a Jagannâtha Purî. De paso se detuvo en la casa de Srî Advaita Âcârya en Santipura. Un leproso vino a visitar a Mahâprabhu. Gimiendo y lamentándose en voz alta se tiró boca arriba ante el Señor. El leproso levantó los brazos implorando misericordia. "Mi Señor! Usted es supremamente compasivo. Usted ha aparecido en éste mundo para salvar a las desdichadas almas condicionadas de ésta existencia material plagada de miseria. Su benigno corazón se encuentra naturalmente afligido al ver los sufrimientos de los otros. Sabiendo esto he venido a Ti. Me encuentro con lepra y no tolero más éste insoportable dolor. Por favor libérame de ésta angustia". El Señor Caitanya, sin embargo, le respondió irritadamente: "¡Oh tú despreciable pecador! Apártate de Mi vista, vete. Uno se infecta con iniquidades con sólo mirarte. Inclusive una persona justa sufre el día en que por casualidad te mira a la cara. Eres un horrible pecador con un carácter abominable -un ofensor de un vaisnava , y por esto también no hay límite para el sufrimiento que te espera. ¡Oh despreciable blasfemador!, no puedes ni siquiera soportar el presente dolor, ¿cómo harás para tolerar la terrible expiación en Kumbhipaka, el peor de los planetas diabólicos? Tu has severamente insultado a un santo vaisnava cuyo solo nombre santifica la creación. Inclusive el Señor Brahmâ y los semidioses cantan sus glorias. Por simplemente adorarlo a él uno obtiene ésa extrema recompensa de los pies de loto del Señor Krishna-Inaccesibles al Señor Siva o Ananta Sesa. No hay adoración más grande que servir a éste santo vaisnava . Para Krishna él es más querido que Lakshmi-devi, el Señor Brahmâ, el Señor Siva, incluyendo Su propia forma transcendental. Krishna dice en el Srîmad Bhâgavatam hablándole a su querido amigo Uddhava: "Querido Uddhava! tú, mi devoto, eres tan querido para Mi que aunque Brahmâ es Mi hijo, Sankara es Mi expansión, Sankarsana es Mi hermano y Laksmi Mi esposa, ellos no son tan queridos para Mi." ( S.B. 11/14/14) "Cualquiera que blasfeme a un vaisnava sufre indecibles miserias nacimiento tras nacimiento a lo largo de su vida. El haber nacido en una clase alta, su intelecto, sus penitencias etc., son esfuerzos inútiles para el ofensor de un vaisnava . Semejante adoración de parte de un pecador blasfemo es rechazado por el Señor Supremo Krishna. La madre tierra se purîfica por tocarla los pies de un santo vaisnava cuando baila. El Purîfica todas las direcciones con solo su mirada. Cuando él baila y levanta sus brazos todos los peligros a los planetas celestiales son neutralizados. Ese elevado vaisnava , Srîvasa Pandîta es un mahâ-bhâgavata y tu criticaste su inmaculado carácter. Por lo tanto tu cuerpo arde de intenso dolor con tu lepra. Pero este castigo no es nada comparándolo con lo que Yamarâja te tiene reservado para ti más tarde. Detesto tener que verte. Yo no te puedo salvar". Las palabras de Mahâprabhu tuvieron un impacto inmediato en el leproso. En extrema humildad, sosteniendo una paja entre sus dientes el imploró: "Querido Señor! Me enloquecí; no entendí la enormidad de la falta de mis acciones blasfemando a un vaisnava , por lo cual hoy me encuentro sufriendo. Pero ahora, siendo Tú el Controlador Supremo, por favor piensa por mi beneficio. Es la naturaleza innata de los sâdhus aliviar los sufrimientos de las masas. Los sâdhus son compasivos incluso con los blasfemos. Por lo tanto busco refugio y me rindo a Ti. Si Me repudias, ¿quién puede salvarme? Tú conoces todos los remedios y penitencias aplicables a las diferentes ofensas, así que, como el padre omnipotente universal que eres por favor dime que penitencias debo hacer. Por ahora ya estoy sufriendo las consecuencias de la ofensa a un vaiëòava ( vaisnava-aparâdha ). El Señor Caitanya habló: "Para una persona que ha ofendido a un vaisnava , estar infectada con lepra no es suficiente castigo. Esto es solo la reacción inmediata por su ofensa, pero el sufrimiento que le sigue vida tras vida es incalculable y más horroroso. ¡Oh Leproso! Has ofendido a Srîvasa Pandîta, es a él a quien tienes que pedir perdón. Ve y póstrate a sus pies. Solo si él te excusa, tu infracción por tus ofensas puede ser absuelta. Una espina encajada en el cuerpo sale exactamente por la misma perforación por donde entró. Una espina encajada en el pié no saldrá por los hombros". Subir |