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LA HISTORIA DEL REY VENA

Maitreya Muni dijo: Hace mucho tiempo vivió un gran rey llamado Anga. Su esposa se llamaba Sunitha y era hija de la muerte personificada. El rey Anga deseaba mucho tener un hijo pero no había podido, entonces decidió realizar el sacrificio conocido con el nombre de Asvamedha.

Aunque los brahmanas cantaron perfectamente los mantras de los Vedas durante el sacrificio, los semidioses no aparecieron. Los brahmanas dijeron: «¡Oh Rey! No encontramos actividades pecaminosas en tu vida, ni siquiera en tu mente. Sin embargo, en tu vida pasada sí cometiste acciones impías y, por lo tanto, no puedes tener un hijo. Oh Rey, te deseamos toda buena fortuna. Si quieres tener un hijo debes orarle inmediatamente a la Suprema Personalidad de Dios, el Señor Visnu. El es el disfrutador de todos los sacrificios, y El satisfacerá tus deseos». Luego los brahmanas ofrecieron su sacrificio al Señor Visnu, Quien está situado en el corazón de las entidades vivientes.

En ese momento, del fuego del sacrificio salió una persona vestida con ropajes blancos y una guirnalda de oro. Llevaba una olla de oro con arroz cocido en leche. Los sacerdotes dieron permiso al Rey para que tomara un poco de la leche hervida. El Rey era una persona muy generosa y después de recibir el permiso de los sacerdotes, le dio una porción a su esposa. Esto fue un error, puesto que ella era la hija de la muerte personificada, el hijo que tuvieron fue una persona muy irreligiosa. Le llamaron Vena.
Este muchacho era muy cruel y acostumbraba ir al bosque a matar a los inocentes venados. Tan pronto como se acercaba, la gente comenzaba a gritar: «Allí viene el cruel Vena! Allí viene el cruel Vena!» Algunas veces mientras jugaba con otros muchachos decidía matarlos como si fueran animales. El Rey Anga trató de castigarlo de muchas formas, pero nunca pudo lograr que Vena fuera gentil.

El Rey pensaba: «Un mal hijo es mejor que un buen hijo. Un buen hijo crea apego hacia el hogar, mientras que un mal hijo hace de su casa un infierno, y entonces uno se puede desapegar de él». Pensando de esta manera, él abandonó toda atracción por la vida de hogar. Cierta vez, antes del amanecer, se levantó de su cama y abandonó su opulento reino. Sin ser visto por nadie se dirigió al bosque. Cuando comprendieron que el Rey había abandonado su reino, todos los ciudadanos se sintieron muy tristes y comenzaron a buscarlo por todo el mundo. Al no poder encontrarlo, se dirigieron a los grandes sabios, y les contaron lo que había sucedido. Los grandes sabios llamaron a la reina Sunitha y con su permiso eligieron a Vena como el maestro del mundo. Algunos ministros y amigos sabían que Vena seria un mal rey y se opusieron a su elección.

El Rey Vena se volvió todopoderoso, con ocho poderes místicos. Debido a su falso orgullo pensaba que no había nadie tan grande como él. Así que hizo mal uso de su poder y comenzó a insultar a las grandes personalidades. El Rey Vena estaba muy envidioso de los brahmanas y dondequiera que iba prohibía que ellos realizaran sacrificios, dieran caridad u ofrecieran mantequilla clarificada. Trató de detener toda adoración al Señor Visnu.

Al ver el mal carácter de Vena, todos los sabios se reunieron y decidieron pedirle que abandonara estas actividades impías. Si así no lo hiciera, ellos lo convertirían en cenizas. Luego los sabios se dirigieron al Rey Vena y le hablaron con suaves palabras. Los grandes sabios dijeron: «Querido Rey, hemos venido a aconsejarte. Aquellos que obran de acuerdo con los principios religiosos son elevados. Por lo tanto, debes ocupar a tus ciudadanos en la realización de sacrificios al Señor Visnu. Si El está complacido contigo entonces todos tus deseos serán satisfechos».
El Rey Vena contestó: «Ustedes no tienen ninguna experiencia. El Rey es ciertamente la Suprema Personalidad de Dios. Si debido a su ignorancia ustedes no adoran al Rey, no habrá felicidad para ustedes. El Señor Visnu, Brahma, Siva y todos los semidioses están en el cuerpo del Rey. En consecuencia, el Rey es la fuente de los semidioses. ¡Oh brahmanas! Ustedes deben abandonar su envidia hacia mí. Deben adorarme porque no hay nadie que sea superior a mí».

Los grandes sabios se enfurecieron con Vena y comenzaron a gritar: «¡Mátenlo! ¡Mátenlo! El es la persona más pecaminosa. Si continúa vivo, convertirá la tierra en cenizas». Entonces decidieron matar al Rey. El Rey Vena era ahora como la muerte porque había blasfemado a la Suprema Personalidad de Dios. Sin utilizar armas los sabios mataron al Rey Vena con himnos de sonidos muy altos. Después, los sabios regresaron a sus ermitas. La reina Sunitha se sintió muy desgraciada por la muerte de su hijo y conservó su cuerpo cantando mantras.

Termina así el Resumen del Cuarto Canto, Capítulo 14 del Srimad Bhagavatam, titulado «La historia del Rey Vena»