| |
SENTIMIENTOS VERDES
En la antigua cultura griega, el filósofo Aristóteles sostuvo que las plantas tienen alma pero no sentidos. Posteriormente, los botánicos modernos afirmaron que los vegetales poseen “sentidos” equivalentes a los ojos, oídos, olfato, gusto y tacto con los cuales sienten dolor, miedo, desconfianza, alegría, calma, incluso compasión ante las diferentes provocaciones y conductas del hombre y también de otras plantas. Incluso poseen aptitudes muy sorprendentes.
En el año de 1966, a un operador en detectores de mentiras, un estadounidense de nombre Cleave Backster, por curiosidad, se le ocurrió colocar los electrodos de su artefacto en las hojas de una planta, una dracena, del jardín de su casa en Nueva York. La reacción de la planta fue casi igual al de un ser humano: una curva en el papel, señal que significa expectativa y un poco de temor ante un posible dolor.
El electricista se asombró ante ello. “Si la planta pudo sentir desconfianza, entonces también podría sentir dolor”, especuló. Para ello, Backster pensó en quemarle una hoja y enseguida el registro indicaba una prolongada línea ascendente que significa intensa reacción, a pesar de que ni siquiera se había acercado a la planta. Entonces, cómo la planta pudo saber que la iban a hacer daño.
De inmediato, el especialista cambió de idea y guardó el encendedor. Entonces la gráfica marcó un descenso: la dracena se había calmado de inmediato. Cleave Backster estaba sorprendido e intentó hacer otra prueba más difícil. Fingió que no iba quemar la planta para saber si se repetiría la sensación de miedo intenso. Sacó el encendedor, lo prendió y se aproximó hacia ella. Pero el detector indicó que la planta estaba tranquila.
“Muy bien”, decidió “entonces habrá que quemarla de verdad”. En ese momento, la aguja del detector reveló que la planta estaba aterrorizada. ¿Cómo la planta pudo distinguir entre un intento verdadero y otro falso?.
OTROS EXPERIMENTOS: SENSACION DE LASTIMA, DESCONFIANZA Y FACULTADES ESPECIALES.
A pesar de que Cleave Backster no era biólogo ni botánico, quería saber si las plantas podían sentir otras emociones. Para ello hizo más experimentos con más plantas como lechugas, cebollas, naranjos, plátanos, trigo. Y logró descubrir que el reino vegetal tiene facultades asombrosas.
En una ocasión, permitió que una mala hierba creciera alrededor de una planta de trigo. El gráfico que dejaba el polígrafo demostró desconfianza. Cuando retiró dicha hierba, la planta se sintió aliviada. Backster descubrió que las plantas de diferentes especies se comunican entre sí y pueden captar las intenciones agresivas o inofensivas que podrían surgir entre ellas.
En otra oportunidad, este investigador se cortó un dedo y sus plantas reaccionaron inmediatamente por la muerte de células de la piel. Luego observó que después que echaba agua hirviente por el caño, eliminando bacterias; o cuando el jardinero mataba hormigas o podaba las ramas de los árboles, su detector registraba una reacción especial en las plantas. ¿Podría ser ésta de compasión?
También para probar que a las plantas no se les puede mentir, Backster realizó el siguiente experimento. Primero conectó el detector a un filodendro y empezó a preguntar a un periodista en qué año había nacido, mencionando los siete años existentes entre 1925 y1931, dentro de los cuales estaba el correcto.
El interrogado contestó “no” a todos según lo acordado en secreto. Después de terminada la prueba, en el grafico encontraron que el año verdadero correspondía al rasgo más elevado de todos los que la planta había indicado. ¿Cómo la planta detectó la fecha correcta?. ¿Están las plantas leyendo nuestras mentes?
De la misma manera, para saber si las plantas tienen memoria, realizó la siguiente prueba. Seis estudiantes, con los ojos vendados, sacarían de un sombrero papelitos doblados, en uno de ellos se ordenaba destruir a una de dos plantas escogidas en el laboratorio. La persona elegida tenía hacerlo en secreto, sin que nadie lo sepa. Sólo la otra planta sería la testigo.
Después, uno por uno, los alumnos desfilaron ante la planta testigo. Ella no reaccionó ante la presencia indistinta de cinco de ellos. Pero cuando se acercó el que destruyó a la planta, el polígrafo se movió frenéticamente. El vegetal había identificado al verdadero agresor.
“Las plantas están constantemente observando y registrando hechos y fenómenos que el hombre desconoce. Cuando las plantas están en peligro, reaccionan en defensa propia, perdiendo el sentido o experimentando una forma de desmayo”, aseguró Cleave. “Las plantas no se guían por las apariencias al juzgar las intenciones de las personas, a pesar de que no tienen ojos”.
Por su parte, científicos rusos también empezaron a investigar los supuestos sentimientos que estaban experimentando las plantas de Backster. Los profesores Pushkin y Fetisev confirmaron lo que el especialista del otro lado del mundo ya había establecido: que no era posible mentir a las plantas. También un miembro de la Academia Rusa de Ciencias, el profesor Novosibirsk, comprobó que las vegetales tienen cierta clase de memoria.
En la década de los setentas, el profesor Panishkin realizó varios experimentos sorprendentes. En uno de ellos descubrió que era posible crear reflejos condicionados en los vegetales, así como hizo el famoso psicólogo Pavlov con sus perros.
Durante varios días, el investigador moscovita colocó junto al tallo de una planta, una piedra de hierro. Luego aplicaba a dicha planta una descarga eléctrica, después retiraba el mineral. Al día siguiente repetía la operación. Entonces después de una semana, la planta había “aprendido” que la presencia del pedrusco ferroso anunciaba un inminente choque de dolor. Sus temores eran registrados por el detector de mentiras. Mientras que si se le arrimaba una piedra común, el vegetal no se preocupaba al respecto.
En conclusión, los científicos no pudieron explicar satisfactoriamente cómo las plantas reaccionaban ante los diferentes estímulos o pruebas, relacionados con los sentidos que las plantas no poseen. Puesto que el reino vegetal no tiene sistema nervioso.
Los especialistas rusos especularon que las plantas poseen una forma de percepción extra sensorial con la cual pueden saber las intenciones de las personas y de otras plantas. Mientras que Backster concluyó que el sentido perceptor de los vegetales tenía que ser necesariamente físico y que a través de algún medio de comunicación, desconocida o secreta, captan las señales cerebrales del hombre, animales y de otras plantas.
¿Cómo se puede explicar todo esto? Pues los Vedas nos dicen que las plantas también tienen almas y por lo tanto son conscientes, de manera muy reducida. Por conclusión, no debe sorprendernos que puedan expresar diferentes emociones. Pero, ¿cómo es que lo hacen?. En realidad, eso es otro misterio del Señor Supremo, Sri Krishna. Sin embargo, esto nos confirma que debemos ser muy cuidadosos con las plantas. Pues, ellas también son nuestras hermanas espirituales.
Enviado por: p. Gajendra Dasa.
|
|