El rey de los elefantes, Gajendra, que abandonó toda esperanza de salvar su vida y simplemente oro por la misericordia del Señor en medio de su aflicción, se considera un ejemplo de quien llega a la devoción en mérito al sufrimiento. Saunaka y los risis se toman como ejemplo de quienes abandonan el deseo mundano de conocimiento, para volverse devotos. En un determinado momento Dhruva Maharaj comprendió que su deseo de volverse un gran rey era una pérdida de tiempo y que el valor real de la vida es la espiritualidad. Entonces se convirtió en devoto. Y finalmente los cuatro kumaras, Sukadeva y el Nava Yogindra, todos ellos se apartaron del sendero filosófico para buscar la devoción exclusiva al Señor.

En cada uno de éstos casos la piedad que conduce a la devoción les aportó su buena fortuna.