La mujer predicadora suplica al Señor Supremo que aunque este condicionada con su cuerpo no fije la gente en ella misma; ni en su mente, ni en su cuerpo; pero si al Señor Supremo el dueño de nuestro corazòn. A diario suplica; oh señor krsna dame a beber el dulce sabor de tu palabra, que purifica y da redinción, de lo contrario como podré yo dar a los demás el aroma de tu misericordia? que perfuma el alma y libera el espacio de estar lejos de ti. Regálame nistha. No podre yo ser santa pero si podré realizar eternamente que sin ti no seré más que una baratija del mundo de los mantos y que eres el único mago que hara mariposas dentro de mi, si ese es tu deseo para yo servir al unico amigo mi gurudeva el sirviente feliz, dame entonces determinación para seguir a los verdaderos sadhus que desean ir a ti. Enviado por Judi Andrea Calderon
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