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| Una Visión Védica de la Filosofía Occidental De Srila Prabhupada Este bello y especial libro de Srila Prabhupada fue elaborado en tres años en el transcurso de sus viajes (1973-1976). Finalmente fue editado en 1984. Para muchos occidentales, la filosofía es una suerte de especulación de salón, un deporte intelectual, mas para el seguidor de los Vedas, es una cuestión de vida o muerte o, más precisamente, es el reconocimiento de la absoluta necesidad de detener la repetición del nacimiento y la muerte. Para Srila Prabhupada, la verdadera filosofía se refiere a la aplicación del Conocimiento Absoluto en nuestra vida cotidiana, conscientemente, momento a momento. "Debemos obrar de un modo tal, que debamos pensar en Krsna todo el tiempo", -dijo-. "Por ejemplo, discutimos la filosofía de Sócrates, para poder reforzar nuestra conciencia de Krsna. En consecuencia, la meta última es Krsna. Caso contrario, no estamos interesados en criticar ni en aceptar la filosofía de nadie. Somos neutrales". Obviamente, este no es el objetivo de la filosofía Occidental, la cual tiende a ver al hombre como "la medida de todas las cosas", dentro de un universo material y humanista. El pensamiento Occidental, siempre ha alentado la auto-confianza y el individualismo, los cuales se reflejan incluso en la filosofía actual de la calle: "Haz lo tuyo". La visión Védica se estrella ferozmente con dicho pensamiento relativista. Lejos de celebrar la autoridad de la mente individual, o la autonomía y predominancia de la razón, Los Vedas señalan los cuatro defectos fundamentales del alma condicionada: la tendencia a cometer errores, estar en ilusión, tener sentidos imperfectos, y engañar... En consecuencia, tenemos que recibir conocimiento de aquellos que están liberados. Ese es el proceso Védico. Si recibimos conocimiento de Krsna, no puede haber ningún error, ni cuestión de ilusión alguna. Quizás nuestros sentidos sean imperfectos, pero los sentidos de Krsna son perfectos; por lo tanto, todo lo que Krsna dice, nosotros lo aceptamos, y esa aceptación, conforma nuestra perfección. Con estos defectos, no es posible que un ser humano condicionado presente el conocimiento perfecto. En consecuencia, disputan. Como Srila Prabhupada observara a menudo, "Ser un gran filósofo, un muni, implica refutar las teorías de otros y establecer las propias conclusiones como supremas". Este proceso no tiene fin, tampoco es perfecto. "Se explica que un filósofo no es un filósofo, a menos que disienta con otros filósofos" -expresó Srila Prabhupada cuando analizaban a Descartes. "Si uno ha de ser un gran filósofo, ha de refutar a todos sus antecesores. Los científicos trabajan del mismo modo. Si tratamos de descubrir qué expresión es la cierta, nos será bastante difícil. En consecuencia, los sastras Védicos ordenan que sigamos a las personalidades que han realizado a Dios... Si seguimos a los acaryas en la sucesión discipular, nuestro sendero es claro". El conocimiento perfecto solo puede provenir de una fuente perfecta, el reservorio del conocimiento, Dios Mismo. Dicho conocimiento es impartido por el Supremo, y desciende por el proceso parampara, la línea de la verdadera sucesión discipular, de un alma realizada a otra. Srila Prabhupada explica el método Védico de la siguiente manera: Toda palabra que oímos, tiene un significado implícito. En cuanto oímos la palabra "agua", hay una sustancia, el agua, detrás de la palabra. Asimismo, en cuanto oímos la palabra "Dios", existe un significado de la misma. Si recibimos ese significado y explicación de "Dios", de Dios Mismo, entonces es perfecto. Pero si especulamos acerca del significado de "Dios", es imperfecto. La ciencia de Dios tiene que ser comprendida en sucesión discipular desde Brahma, quien fuera el primer ser instruído sobre el conocimiento de Dios, por Dios Mismo. (Srimad-Bhagavatam, Significado 3.26.33) Esto no significa, sin embargo, que la mente humana sea reducida a la de un robot. La mente puede aceptar o rechazar, y la inteligencia individual se mide por su poder de discriminación. Pero en presencia de la Verdad Absoluta Suprema, nada debe ser rechazado, y la discriminación carece de significado. En consecuencia, el conocimiento perfecto debe ser aceptado de una fuente perfecta. Hay quienes manifestaron que este análisis es más teosófico que filosófico. ¿Mas porqué forzar arbitrariamente una u otra situación? La conciencia de Krsna es la feliz unión de la teología y la filosofía. Como Srila Prabhupada manifestara a menudo, "Religión sin filosofía, es sentimentalismo y en consecuencia, fanatismo; y filosofía sin religión, es especulación mental". No obstante, el rechazo de la especulación mental no cubre la especulación filosófica sincera, la cual es una actividad legítima de la mente. La diferencia es similar a la de la leche que es pura, leche fresca y la leche contaminada por los colmillos venenosos de una serpiente. La especulación filosófica es un intento por entender al Señor y a Sus energías, mediante el empleo de todas las facultades que Dios nos ha concedido tan gentilmente, mientras que la especulación mental es el vanidoso intento por utilizar dichas facultades, que pertenecen por derecho al Señor, en contra del Señor. La especulación filosófica conduce a una seguridad y aprecio cada vez mayores de la Suprema Personalidad de Dios, mientras que la especulación mental siempre llega a la conclusión atea de los nihilistas: Dios es nada y nosotros somos nada; en consecuencia, comamos, bebamos y seamos felices, pues mañana moriremos. Por ejemplo, tratar de entender cómo la Suprema Personalidad de Dios ingresa en la creaciòn, la mantiene y la destruye, es especulación filosófica correcta. En este sincero intento, los acaryas previos y las Sagradas Escrituras pueden orientarnos. Pero tratar de figurarse el origen de todo, únicamente por el poder del diminuto cerebro humano, sin referirse a Dios o a Sus representantes (guru-sadhu-sastra) es especulación mental inútil. Podemos especular de este modo por billones de años y aún así no llegar a la Verdad Absoluta, la Suprema Personalidad de Dios, que yace allende el alcance del pensamiento finito. Es precisamente sobre este punto del centralismo de la Personalidad de Dios, que el observador Védico difiere radicalmente de su contraparte Occidental. Tanto la filosofía de Oriente como de Occidente, abordan los mismos problemas: el nacimiento, la muerte, la reencarnación, la liberación, la naturaleza de Dios y del alma; la creación, el bien y el mal, la responsabilidad humana, el libre albedrío, el karma, lo material vs. lo espiritual, etc. A lo largo y a lo ancho, los pensadores occidentales son panteístas e impersonalistas. Incluso grandes teólogos como Aquino y Agustín, han considerado en definitiva el aspecto personal como una manifestación del principio impersonal. El impersonalismo de Platón y Aristóteles está ciertamente profundamente concatenado con el pensamiento occidental. Esta no es una extraña coincidencia, sino el resultado de una diferencia básica en la metodología. Solo cuando un devoto sincero se rinde a Dios, Dios accede a revelarSe a Sí Mismo. "Se puede comprender a la Suprema Personalidad de Dios tal como El es, solo por el servicio devocional", -dice el Señor Krsna (Bg.18.55). Rendirse a Dios es un pre-requisito para conocer a Dios- Srila Prabhupada señaló a menudo que cuando hablamos de rendición, necesariamente predicamos a una persona. Conforme a Los Vedas, la naturaleza y atributos de esa persona, solo pueden conocerse a través de la persona Misma. No hay cabida para la imaginación, el mito, el razonamiento humano, la especulación, el antropomorfismo, o lo que sea. Como observara Carl Jung, en relación al conocimiento de la Personalidad de Dios, la filosofía Occidental ha probado tristemente su insuficiencia: - Hayagriva dasa: Observando que las teologías y filosofías no podían brindarle un retrato claro de la personalidad de Dios, Jung concluye: "¿En qué se equivocan estos filósofos? Me lo he preguntado. Evidentemente solo conocían a Dios de oídas." - Srila Prabhupada: Sí, esa es asimismo nuestra queja. Ninguno de los filósofos que hemos analizado, ha brindado alguna idea clara de Dios. Porque ellos están especulando, ellos no pueden dar una información clara y concreta. En lo que a nosotros concierne, nuestra comprensión de Dios es clara porque recibimos la información dada por Dios Mismo al mundo. En la filosofía Occidental, el personalismo es un territorio ignoto, al cual solo se aproximara Sócrates en las instrucciones que recibiera de Diotima en El Simposium, en el cual a Sòcrates se le impusiera contemplar y conversar con la belleza absoluta, la belleza simple, lo divino, lo verdadero, lo no contaminado, lo real y maravilloso. Es el mismo territorio en el cual se irguió Jung, anhelando un guru. Es el límite del alma individual finita aguardando la revelación. El personalismo necesita revelación, pues la Suprema Personalidad de Dios solo puede ser afirmada por el descenso personal de lo Divino. |
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