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El Error de Draupadi

Cada vez que un sacrificio Raja-suya conducido por Maharaj Yuddhisthira concluía exitosamente, la campana que colgaba en el centro de la arena de sacrificio sonaba por sí sola. Cierta vez, sin embargo, después de que los
brahmanas terminaron todas sus ofrendas al Supremo, los rishis, los semidioses y todos los presentes, dirigieron su mirada hacia la campana, pero ésta no sonaba. Desesperado, Yuddhisthira pidió ayuda a Krishna.
Krishna le dijo que habían adorado a todas las grandes personalidades, pero que habían sido negligentes con un vaishnava sencillo y humilde.

Arjuna recordó la existencia de un vaishnava humilde que moraba en una choza en las
afueras de Hastinapur, así que fue a traerlo a la arena de sacrificio. El vaishnava estaba reluctante de asistir a tal ceremonia grandiosa, pero cuando Arjuna le dijo que Krishna estaba presente, accedió a ir en la carroza de Arjuna. Al llegar fue adorado por todos y Draupadi cocinó deliciosas preparaciones para él. El vaisnava mezcló todas las preparaciones y comió con deleite. Luego fue llevado de retorno a su choza.

Todos volvieron a mirar la campana, pero ésta no tañía. Yuddhisthir, preocupado
recurrió nuevamente a Krishna, preguntando: "¿Qué error cometimos ahora?".
Krishna entonces les dijo: "Alguien ha debido ofender a un vaishnava".
Preguntaron a todos, pero todos lo negaron. Finalmente, preguntaron a Draupadi y ella, bajando la cabeza asintió: "Sí, yo lo ofendí. Cuando vi que él mezclaba todas las preparaciones de un banquete tan exquisito, yo pensé: 'Este devoto no tiene ninguna cultura'." Krishna que todo lo sabe, confirmó
que ésa fue la ofensa. Para repararla, al día siguiente Arjuna fue nuevamente a buscar al brahmana, quien estaba renuente de asistir, pero ante los ruegos de Arjuna accedió.

Nuevamente se preparó una fiesta aun más
exquisita y el brahmana fue adorado por todos con gran entusiasmo.
Nuevamente el brahmana mezcló todas las preparaciones del banquete y comió
hasta el último bocado. Esta vez nadie objetó esta extraña actividad.
Entonces la campana empezó a sonar con gran fuerza y todos los presentes se
regocijaron.